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POR EDUARDO NIETO

Se vislumbra para 2022 un escenario electoral cuyos factores determinantes parecen ser, en buena parte, los mismos que concurrieron cuatro años atrás. Desde ya despuntan en el horizonte tendencias que insinúan su posible configuración. Algunas de ellas referidas al alinderamiento de fuerzas políticas en curso y los temas de debate, otras, a los nombres de quienes aspiran a disputarse los primeros lugares de la escena. En sustancia, un escenario semejante al de la vez pasada.  Indicio de que el país ha cambiado poco o nada desde entonces, o que las fuerzas sociales y políticas en disputa han mantenido un equilibrio precario durante el período, sin que ninguna de ellas logre aún la fuerza o el consenso suficiente para imponerle a la nación toda, un desenlace histórico definitivo. Una especie de empate negativo que tarde que temprano tendrá que resolverse. A continuación, algunos referentes del escenario en formación.

El candidato presidencial ecuatoriano Andrés Arauz durante un mitin de su campaña en Quito, Ecuador, 4 de febrero de 2021. (Foto: AFP) 

De cara a la segunda ronda de las presidenciales en Ecuador, el candidato de Unión por la Esperanza, Andrés Arauz, se perfila como favorito en las encuestas.

Según los resultados de un estudio de la encuestadora Perfiles de Opinión, publicado el miércoles, Andrés Arauz, de Unión por la Esperanza (UNES), encabeza la intención de voto, con más del 43,15 % frente al 23,75 % de Guillermo Lasso, candidato por el movimiento Creando Oportunidades (CREO-PSC).

Además del porcentaje que votaría a Arauz y Lasso, el 25,74 % de los consultados entre los 18 y 65 años se inclinó por el voto nulo y el 7,37 % indicó que dejaría el voto en blanco.

El informe llevado a cabo tras la primera vuelta y aplicado entre el 20 y el 24 de febrero de 2021, evaluó a 4056 personas en Pichincha, Guayas, Manabí, Azuay, Los Ríos, Tungurahua, partes de las regiones Sierra, Costa y Amazonía.

De las elecciones subnacionales a la detención de Áñez: datos para comprender el nuevo tablero político en Bolivia 

La vida política boliviana sigue a su ritmo vertiginoso. En poco más de una semana sucedieron dos hechos significativos que no pueden pasar inadvertidos. Primero fue el turno de las elecciones subnacionales, y seguidamente tuvo lugar la aprehensión preventiva de la expresidenta Áñez acusada de "terrorismo, sedición y conspiración". ¿Cómo afectan ambos hechos al nuevo tablero político boliviano?

Comencemos por una obviedad: una cita electoral subnacional no es lo mismo que una nacional. Y en Bolivia eso ha sido así a lo largo de las últimas décadas. Si echamos la vista atrás, observamos que el MAS siempre obtuvo una votación subnacional de entre 15 y 30 puntos por debajo de lo logrado a nivel presidencial. Y en esta ocasión ocurre algo parecido. Luis Arce obtuvo 55 puntos en las elecciones generales del año pasado, y ahora el MAS logra un 42,5 % de los votos a nivel gobernación (gana en 3 de los 9 departamentos en primera vuelta y concurre a 4 en segunda); mientras que, a nivel municipal, se ganó en 241 de un total de 337 o, visto de otro modo, alcanzó el 33,3 % de los votos. La única variable en la que sí hubo un retroceso fue a nivel de capitales más El Alto, obteniendo solamente el 24,3 % de votos (sólo se ganó Oruro).

Comisión para la Verdad señala a Lenín Moreno como responsable de crímenes de lesa humanidad 

El régimen de Moreno no se ha pronunciado hasta el momento, pero los canales y medios oficiales, además de otros aliados del Gobierno no cubrieron la presentación del informe.

La Defensoría del Pueblo de Ecuador hizo público hoy el informe de la Comisión para la Verdad y Justicia que la integró para investigar los graves sucesos ocurridos durante las protestas de octubre del 2019, ha llegado a la conclusión de que se cometieron crímenes de lesa humanidad y cuya responsabilidad es la del Estado ecuatoriano, en consecuencia del presidente de la República, Lenín Moreno, "violentar gravemente" los derechos humanos.

En un documento de más de 270 páginas se detallan las conclusiones y el análisis respecto de esas manifestaciones, producidas por organizaciones sociales y populares, en contra de la eliminación de los combustibles que dispuso Moreno el 1 de octubre de 2019 y eliminó el 13 de octubre de ese mismo año, tras una reunión con los dirigentes de las organizaciones indígenas del Ecuador.

 

El ministro de Justicia de Bolivia, Iván Lima, anunció este martes que su gobierno decidió llevar a juicio al secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, por «incumplimientos» de convenios de la entidad con la nación andina.

«Ha habido un evidente y flagrante incumplimiento sobre las acciones pactadas entre Bolivia y la OEA, por parte de la OEA y Luis Almagro», afirmó Lima.El titular de la cartera de Justicia detalló que el gobierno se encuentra «evaluando los caminos jurídicos», que «probablemente no sean excluyentes y podamos seguir todos simultáneamente», y que pretenden llegar hasta «las instancias que correspondan».

Lima aludió al informe preliminar que la OEA publicó sobre las elecciones de octubre de 2019, que, en última instancia, provocaron una crisis política en Bolivia y la dimisión del expresidente Evo Morales. Según el informe, hubo «irregularidades» en los comicios.A juicio del ministro, el informe no era parte de un convenio suscrito entre el Estado boliviano y el organismo y, «peor aún», el informe final se publicó en diciembre de 2019, fuera de plazo.