Aviso

 

La asunción del millonario conservador Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos de América, uno de los países más prominentes en la órbita occidental, heredera y protagonista de violentos colonialismos, nos indica que estamos asistiendo a un momento cúlmine de la ola reaccionaria que ya se venía anunciando.

 

El genocidio palestino no ha terminado con el frágil alto al fuego iniciado el 19 de enero.

 

El impacto que la Inteligencia Artificial (IA) tendrá sobre la actividad productiva hace prever una seria remodelación de la fuerza de trabajo cualificada.

 

La reciente asunción de Donald Trump como presidente de Estados Unidos por segunda vez, no dejó indiferente a nadie, luego de realizar distintos anuncios, que van desde la expulsión de millones de migrantes, imponer el binarismo de género constitucionalmente, retirarse del acuerdo de París, apropiarse del canal de Panamá, profundizar la explotación petrolera y colonizar Marte.

 

Oh, sorpresa, difunden los medios la más fulminante diatriba sobre la destrucción de un país por el neoliberalismo, y quien la formula no es un  alucinado woke, un Black Lives Matter ni un izquierdista trasnochado, ni siquiera Noam Chomsky, sino el padrino de todos los padrinos, el presidente electo de Estados Unidos en su discurso de toma de posesión, el 20 de enero de 2025.